martes, 22 de febrero de 2011

Brujas de San José de Ocoa

Marcial Díaz, procedente de San José de Ocoa, discute que si existen las Brujas y que se chupan la sangre de los niños.

Nos narra la experiencia que tuvo con una hija y el enfrentamiento cara a cara con una bruja que lograron derribar o tumbar.

El Galipote de Hoyo Cacao, Las Terrenas de Samaná

Antonio Nolasco Santo

Nos cuenta que en un solitario campo dominicano denominado Hoyo Cacao perteneciente a las Terrenas de la provincia de Samaná, para los años de 1970, ocurrió que él presenció como un perro blanco con manchas negras, en horas tardías de la noche, aproximadamente a las 11 de la noche, apareció arrastrando en el firme de la carretera (tarbia) un juego de pesadas y ruidosas cadenas, las cuales desprendían chispas de fuegos.

Su novia, Bienvenida, a quien apodaban “la rana”, dado la blancura de su tez, le recomendó que usara un palo de cruz, para que se protegiera y no le atacara, advirtiéndole, que tratara de no fallar, puesto que si fallaba, podría el animal, disfrazado de perro, maltratarlo.

Luego esta misma noche, mientras continuaban dialogando, “la rana” le dijo que por favor no atacara el animal misterioso, pues ella estaba totalmente convencida de que se trataba de su tío, Miguel, que se convertía en GALIPOTE.


Una Bruja en Cristo Rey

Otra historia narrada por el Sr. Wilmer Sosa, cuenta que en el Barrio Cristo Rey, perteneciente al distrito Nacional de Santo Domingo, en la calle 39, una gran multitud, fue testigo de una Señora que en horas temprano de la mañana, fue sorprendida, dando grandes saltos de casa en casa, sobre los techos . La señora optó por subir a una enorme Mata de Pan de Frutas o Guapén y al saltar no pudo alcanzar su objetivo.

La multitud de manera colectiva, emprendió una persecución sobre la asustada Sra, “que había caído sobre el techo de zinc de una humilde vivienda, derrumbándola hasta caer al suelo herida.

La gente asoció el comportamiento de esta extraña Sra., con la de una Bruja….que fue retirada del escenario por su fiel esposo.

Un Galipote de Hato Mayor en la era de Trujillo

Aníbal Calderón, creció con el convencimiento de que el hermano de crianzas de su madre Herminia Calderón, o sea su tío Genaro Mercedes era un Galipote de Hato Mayor del Rey.

Cuenta, que Genaro tenía la facultad de ser GALIPOTE, que trasladaba mercancias, mientras ellos dormían como por arte de magia trasladaba las compras que su madre hacía para ser vendidas en la Ciudad de San Pedro de Macorís.

Anibal nos narra como su tío, acusado de robo en tres ocasiones en la época difícil del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, salvó su vida, al encontrarlo dormido, otra vez al convertirse en en tocón cuando le buscaban.

Tuvo un desenlace misterioso cuando siendo trasladado una tercera vez, acusado de robo, dicen que optó por desaparecer tirándose a un río.

Hasta el día de hoy el Galipote de Hato Mayor del Rey , no aparece ni en los centros espiritistas.

Dos hermanos de padre y madre, poseían el misterio de convertirse “uno en un tocón encendido o en un puerco, y el otro en un burro”.


Luis Eduardo Ramírez, afirma que sus abuelos, paternos y maternos, Marcelo Ramírez y Rosa Ramírez, fueron testigos en el Municipio de Las Yayas, perteneciente a la Provincia de Azua de Compostela de extraños episodios que durante años llenaron de pánico la comunidad. Le contaron que dos hermanos de padre y madre, poseían el misterio de convertirse “uno en un tocón encendido o en un puerco, y el otro en un burro”.

Al decir de sus abuelos y gentes de la comunidad, cuando estos hermanos en su estado sobrenatural “se abruzaban, dejaban en los montes donde peleaban los escombros” .Era de noche en los montes que estos hermanos se peleaban…. no se podían juntar.

Otro Galipote del Sur



José Cabral nos narra cómo su abuela, Juana Antigua, y su madre Ramona Cabral, le contaban que su esposo, Vicente Chávez, quien vivía en el Municipio El Peñón de la Ciudad de Barahona, era Galipote. “Él venía a la capital y no montaba vehículos, el venía dentro de una caja de fósforos…y venía e iba”.

Termina haciéndonos la aclaración: “gracias a Dios que yo no salí a esa gente”.